LA RAZA
Raza Sasi Ardi
Prototipo y características.
Origen y cualidades
El nombre de la raza, Sasi Ardi, hace referencia al medio en el que viven estos animales: zonas de arbolado, entre zarzas y matorral, y es una raza incluida en el Grupo de Razas Autóctonas amenazada del Catálogo oficial de razas.
Aunque se consideró como una variedad de la raza Latxa Cara Rubia, estudios genéticos han permitido diferenciar genéticamente a la población ovina Sasi Ardi como entidad genética y racial propia diferenciándola de la Latxa Cara Rubia.
La raza Sasi Ardi no tiene variedades. Su distribución se extiende por Gipuzkoa, Bizkaia y Araba, destacándose su amplia presencia en Nafarroa (zona limítrofe con Gipuzkoa) y en Francia en la zona de Iparralde.
La cualidad más destacable es su alta rusticidad y capacidad de adaptación a medios de excepcional dureza. Es una raza para producción de carne, debido a que su idiosincrasia hace muy difícil su ordeño para la obtención de productos derivados. Las ovejas Sasi Ardi son unas excelentes madres con un alto instinto maternal y buena producción de leche, lo que permite la supervivencia de los corderos en medios difíciles. Son rebaños de manejo extensivo durante la mayor parte del año en pastos de montaña, en invierno y en época de partos pueden recogerse a praderas de invierno. Son rebaños que se ven diseminados debido al escaso sentido gregario que tiene la raza. Realizan una gran labor medioambiental, mediante la limpieza del sotobosque, permitiendo la preservación ante incendios. Son ovinos de pesos medios tendiendo a ligeros, alcanzando las hembras entre 30 y 45 kg y entre 45 y 55 kg en el caso de los machos. La carne de la raza Sasi Ardi es muy apreciada por su distribución entre la carne y la grasa, su color rosado y su sabor persistente una vez cocinada.
Características específicas
Cabeza descubierta de vellón, cara alargada expresiva de color rojizo, orejas pequeñas y
horizontales.
Tronco armónico recubierto de vellón blanco, basto de forma irregular, en primavera
pueden sufrir una pérdida importante como si respondiera a una muda, como adaptación al medio en que viven. Torso en primavera y verano tendencia a quedarse descubierto.
Extremidades finas descubiertas de lana, de movimientos ágiles y airosos que le capacitan para el salto, forma que usa para desplazarse entre la maleza.

Fina y blanco rosácea ó blanco rojizo.

Capa blanca. Vellón blanco, basto y abierto de vedijas triangulares. No cubre la
cabeza ni el cuello. El cuello puede también quedar descubierto